Una tarde cualquiera

Una tarde cualquiera

Ramos de flores que decoran el interior de la Floristería Aurora  una-tarde-cualquiera

Aurora no es mayor, pero se siente más de lo que en realidad es.

Cada mañana sube la persiana de su floristería, esperando la llegada de los clientes.

Le encanta ese lugar. Lo decoró ella misma, y cada día se esmera en arreglar el aparador de la manera más bonita posible.

Ordena las plantas por tipos, por tamaños, por el color de sus flores… Prepara los ramos que decorarán la entrada, y despliega el toldo verde, con las letras de sus iniciales impresas entre pétalos, para protegerlos del sol, de esta mañana calurosa.

A días le va mejor, otros no tanto, pero en general se siente feliz, y siempre la encuentras hablando con uno o con otro.

Cuando cierra al mediodía, vuelve a casa, se prepara la comida bajo la atenta mirada de su gato, y descansa hasta la hora de volver a abrir su pequeño negocio.

Las tardes son distintas. Les falta la vitalidad y la sensación de estreno de las mañanas, pero aun así, pone todo su empeño en ser amable y mostrarse igual de alegre.

No sabe por qué le pasa. Cuando el día avanza, su energía disminuye, pero esta tarde será distinta, no será una tarde cualquiera.

Ha entrado un hombre de ojos claros, de pelo y barba canosa, y arreglado con camisa blanca, que cordialmente le ha pedido un ramo de flores para su hija.

A ella, que siempre la pillas hablando, se le han negado las palabras. Le han brillado los ojos, y ha puesto más cariño si cabe, en la confección de ese ramo.

La imagen muestra la confección del ramo de flores.

De camino a casa de su hija, él notará el volteo de la gente que se gira, a mirar esas flores tan perfectamente combinadas. Tanto, que mañana volverá a la floristería, a decirle cuánto le gustó el ramo a su hija.

Aurora se pondrá nerviosa, y le dará las gracias sonrojada de felicidad.

Él le propondrá salir a cenar, y a ella se le pasará el cansancio y dejará de sentirse mayor.

Al llegar al restaurante, pedirá un vaso de más, lo llenará de agua, y sacará un ramito de flores de su floristería, para decorar la mesa y la velada, mientras se dice a ella misma, que la alegría aparece una tarde cualquiera.

Ramo de flores de la Floristería Aurora para decorar la mesa del restaurante de una-tarde-cualquiera

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