Las arrugas de su frente
Notarás que eres tú porque verás desaparecer las arrugas de su frente. Por algún mecanismo que se pone en marcha cuando te tiene delante, y que desconoce, cuando te mira se abre su frente, se expande su rostro. La misma tirantez de su piel provoca que se extiendan sus arrugas, pronunciadas de tanto fruncir el ceño. Le da pudor mirarte si le devuelves la mirada y se enrojecen sus mejillas si te tiene demasiado cerca. Como si le hubiesen pillado…