Me sigue sorprendiendo

Me sigue sorprendiendo

Happy representando todo lo que Me sigue sorprendiendo y haciendo feliz el día de mi cumpleaños.

Me sigue sorprendiendo cómo los pulpos cambian de color, y expulsan la tinta como un sifón. Cómo los pájaros construyen sus nidos, y los monos cruzan los ríos. El ritmo al que se mueven los perezosos, y cómo los elefantes protegen a sus crías.

Me sorprende que me sigas esperando, cada vez que paro a apartar un caracol del camino. Que a veces incluso te pares a apartarlo tu. Que los papás y las mamás lleven a sus hijos en bici a la montaña. O a caminar, o a mirar hormigas. Las hormigas también me sorprenden.

Ver cuánto te esfuerzas por brillar. El brillo de tu mirada. El gusto con que has colocado y decorado los muebles de tu cabeza. La niña que todavía asoma en ti cada mañana. Cada tarde. Cada noche.

Me sigue sorprendiendo que me regales bombones y libretas. Que te levantes a socorrer a un niño que se ha caído, antes de que lo hagan sus padres.

Verte arreglar un fogón con un palillo. Ver como después utilizas una rama de árbol como palillo, porque los has acabado, arreglando fogones. Ver con que felicidad preparas los bocadillos para ir de excursión. Que sigas desatascando las tuberías con un palo de escoba.

Escuchar por vez 99, como gritaste en el Camp Nou que no te parecía para tanto la parada de Zubizarreta. Como todos se giraron a mirarte. La fascinación con la que explicas los movimientos de los corredores, en los Campeonatos de Atletismo. Y de los tenistas. Y de los jugadores de Waterpolo.

La vida infinita que hay en los ojos de Pau Donés cantando “Lo que tú me das”. Que me siga dando pena ver como Tom Hanks pierde a “Wilson” en Náufrago. Ponerme una vez más el vídeo en el que Sergi Torres explica que “la vida es una fiesta”. Seguir creyendo que a pesar de todo, así es.

Me sigue sorprendiendo que me sorprenda lo fría que me resulta el agua del mar. Que vuelva a salir a correr con todas mis ganas, después de saber lo que a veces he sufrido para llegar. Que me sigas esperando en la meta. Que me sigas esperando en todas las metas.

Que cada meta sea una nueva línea de salida, y que cada salida me ponga nerviosa. Que me sigas proponiendo salir, que salgamos cuando todos vuelven. Que sigas solucionando lo que yo voy enredando, y que todo siga siendo fácil una vez ha pasado por tus manos.

Me sorprende la alegría con la que cada mañana, desayuno mis tostadas con aguacate. Que salir a desayunar siga pareciéndome de los mejores momentos del día, aunque apenas lo haga. Haber dejado de comer pizza los viernes por la noche. La ligereza de los viernes. La quietud de los domingos.

Que siga haciendo bizcochos que no me como. Que sigas impaciente cada vez que metes un pan al horno, por ver si quedará crujiente como el del vídeo de la receta de YouTube. Que sigas apuntándote las recetas en cualquier post-it ya utilizado.

Las veces que he escuchado “Dolerme”, y las veces que todavía lo haré. La música, que no falte la música. Que me siga leyendo por enésima vez los libros de Anna Gavalda. Y los de David Trueba.

La gente que sonríe sin motivo, la que lucha a diario, se esfuerza, se arriesga, se entrega. La que quiere y se quiere. La que transforma el dolor en superación. La que apuesta por sus sueños. La que apuesta por los míos.

Me sorprende estar aquí, escribiendo sin pudor, y me sorprende que lo estés leyendo.

Me sigue sorprendiendo la vida y la gente que conforma la mía. Me sorprende la forma que le dan, la forma que me dan. Me engrandecen, me dan sentido, me sostienen.

Me sorprende estar cumpliendo los 40 años más bonitos de mi vida.

La palabra GRACIAS me resulta corta para todo lo que guarda.

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