Tanto contigo, como conmigo
Estoy boca abajo, mi mano derecha reposa sobre tu pecho. Tú estás boca arriba, tu mano izquierda descansa sobre mi pierna. Miro hacia dentro. Mi estómago sonríe, hoy nos llevamos bien. Si logro traspasar el silencio, me llega el ruido de los cubiertos que hacen sonar los vecinos de abajo, llenando sus estómagos en la terraza, que a estas alturas, quizá lejos de sonreír empiezan a fatigarse. Apenas se escuchan sus voces, más allá del prudente golpeteo de sus cucharillas…