
De color pastel

Mientras desayuno me ha dado por repasar mi propio Instagram. Muy de mí para conmigo misma.
Echar un vistazo rápido a las imágenes, ha sido suficiente para darme cuenta de la cantidad de color pastel que allí habita. Exactamente igual que en lo que escribo.
Me gusta lo claro, lo sutil, lo delicado.
Igual hasta podría concluir, que si siento y pienso en esas tonalidades, es que soy un poco de esa gama. A excepción de los labios. Los labios me gustan rojos, aunque a veces me da porque me de vergüenza salir a la calle con ese colorado chillón.
¿Por qué me gustarán tanto los tonos pastel si son los de entremedio, los de ni mucho ni poco. Vamos, los del montón tirando a apagados?
¿Tendrá algo que ver con mi tendencia a usar los diminutivos? ¿Por qué diré cafecito, solecito, ambientito, terracita y cosas de ese estilo?
Hago pequeñas las palabras, y me conformo con que eso no tenga nada que ver con sentirme así. Porque una cosa es hablar como una niña de cuatro años de vez en cuando, y la otra, muy pero que muy distinta, es sentirse pequeña. Eso no, eso no me gusta.

Mi ratón es rosa pastel, la camiseta que llevo ahora es azul cielo, los vasitos de las velas son un turquesa que desciende a blanco algodón (si es que existe ese color) y mi bata es gris claro (por dar unos ejemplos).
Se me ocurre que pueda ser porque me gusta la uniformidad, lo sencillo, lo ni tuyo ni mío.
Puede ser que con los años haya encontrado en esas tonalidades un lugar de calma.
No me gustan las cosas estridentes. La gente que habla fuerte (aunque yo río escandalosamente). La que se va a la playa con la música, la nevera llena de refrescos y bolsas de patatas fritas que hacen ruido y molestan. Por no hablar de las palomitas en el cine y ahora también en el teatro.
Todo eso me aparta de mi centro y quizá por eso me muevo entre los matices del pastel. Me resulta profundo, parecido al silencio. Podría decir que se parecen a mi esencia.
A la vista hay momentos en que los nervios me pierden. Debe de ser por eso, porque a veces corro de un lugar a otro, que después busco la calma y la tranquilidad.
Eso son los colores pastel para mí. Paz, quietud, armonía. Exactamente lo que busco en cada imagen y en cada vela que enciendo en vasos de color algodón. Exactamente lo mismo que anhelo en lo más profundo de mí.
Me acercan a aquello que quiero.

Porque a veces, de la vida que tenemos a la vida que queremos va mucho, pero otras, va poquito, y con esas pequeñas sutilezas el espacio se va disminuyendo.
Así que yo voy a por los colores pastel, a por los diminutivos, a por la manera que cada uno encuentre para estar y sentirse más cerca de lo que le gusta.
Que la vida que queremos no está tan lejos y a veces hasta está aquí mismo.
A veces basta con preguntarnos el por qué de las cosas más insignificantes.
2 thoughts on “De color pastel”
Que identificada me siento con el color de tu vida, con los colores pasteles que pintan tu vida, y lo que ello significa.
Somos mujeres de calma 🙂