
El descenso

El descenso, cuando te dejas caer sin freno.
La subida ha sido larga, dura, casi sin aliento. Es ese momento en que te cuestionas, por qué estás ahí.
Dar el siguiente paso, supone un esfuerzo descomunal.
El cuerpo te pregunta cuánto más va a tener que ascender por ese camino de piedras.
La mente empieza fuerte, parece que va a poder con todo. Pero poco a poco, le va delegando el relevo a las piernas, porque la razón ya quiere volver.

Las piernas siguen hasta que los muslos, tras cada bocanada, se van fatigando más y más.
Finalmente, el corazón, es el que tira. Poco a poco, despacio, firme.
El corazón, la motivación, la fuerza.
Dicen que todos somos más fuertes de lo que pensamos, y la vida se encarga de ponernos frente a aquella situación que lo muestra.

Cuando se trata de amor, de pasión, de entrega, ahí estamos todos. Remontando la montaña más alta, con o sin equipo de ascenso.
En la cima, las vistas son espectaculares, pero primero hay que recuperar el aliento.
Ahora sí, podemos contemplar el espectáculo. Incluso nos podemos permitir echar la vista atrás, para ver lo que acabamos de hacer.

Es probable que ayer no nos creyéramos capaces, pero aquí estamos.
Un poco más de aire antes de iniciar el descenso. Dejarse caer con la concentración justa, para no torcerse un tobillo después del esfuerzo de la subida.
La vida nos pide coraje para llegar a lugares distintos, para dar un paso adelante, por convicción y por confianza, en nosotros y en la vida.
Vendrán pendientes nuevas, pero por ahora, disfrutemos la bajada.

Cuando vuelvan, ya sabremos, que no hay escalada sin descenso.
2 thoughts on “El descenso”
A veces nos falta confianza en nosotros mismos, pero podemos hacerlo. Somos fuertes y vale la pena.
Exacto! Gracias