
El personaje

Me esfuerzo, me afano en despejar mi mente. El personaje que fui, el que soy, el que si mis cálculos no fallan, tal vez, y sólo tal vez, insistirá en volver a ser.
Tras el desbroce, encuentro las capas de chapa y pintura que he ido dando a las paredes. Para cubrir las manchas de humedad, y tapar los agujeros de cuadros descolgados y percheros de abrigos de otros.
Las cuatro paredes de mi razón, levantadas con ladrillo y cemento. De ese que no tiene huecos. Para que no se cuele ni un poquito de aire, ni una idea que pueda tambalear alguna de las creencias perfectamente encasilladas.
Lástima que se trate de mi mente y no de una muralla de protección, porque en ese caso estaría completamente preservada.
Hoy mi batalla está tras el disfraz y mi trabajo es el despojo. De dentro hacia afuera, esa es la dirección correcta. Las estructuras han empezado a temblar. La pintura del antifaz ha caducado.

Los etiquetados y las limitaciones empiezan a no tener sentido. El miedo que me hace esconder tras la fortificación, empieza a ser algo inútil.
Ahora, en el presente, el valor es saber quién hay tras el personaje decorado con todo detalle. Es conocer quién ha estado siempre tras el maquillaje, esperando a ser mirado. Es saber quién soy yo.
Perfeccionar al comediante lleva toda la vida, pero hay un momento en que algo se mueve dentro. Algo más allá de las propias creencias caducadas, te dice que hay que dar un paso adelante para ver colores distintos.
Ha estado bien cambiar una y otra vez de máscara y decorado, pero toca empezar a transformar el interior y las mismas convicciones prescritas y cansinas de siempre.
El poder de los propios pensamientos va dejando de tener sentido. El personaje empieza a tener la sensación de que está llegando al final de su interpretación.
Con el disfraz tira pero no llega. Con la máscara mira pero no ve. Con los zapatos de clown camina pero no le pidas pisar fuerte.

Hay que desempolvar la vieja radio, actualizar los argumentos, entrevistarnos a nosotros mismos con nuevas preguntas, que den paso a las nuevas respuestas que están esperando.
Hay que cambiar de frecuencia, hay que escuchar sintonías distintas en el interior.
Dar al play y escucharnos…