
La cobardía tras las pezuñas afiladas

No te atreviste a levantar la mirada. No me extraña. Debían avergonzarte tus propios actos, y no es para menos. No te sentías orgulloso, pero aún y así los llevabas a cabo. Fría y metódicamente.
Es probable que no te permitieras pensar en lo que estabas haciendo. Simplemente así, habías aprendido a actuar. De haberlo meditado, te habrías dignado a alzar la cabeza, a mirarme con compasión, a transmitirme en tu mirada el delito que estabas a punto de cometer, a darme tiempo de reaccionar.
Pero no, no lo hiciste.
Creí en ti, y cuando miré atrás era tarde. Me habías dejado con lo puesto. La ingenuidad y la confianza de mi alma, habían quedado desarraigadas.
No percibí nada hasta que quise volver a amar. Ahí comprendí que ya no era tan fácil. Había perdido mi fe. O por lo menos parte de ella. Había quedado rasgada por tus pezuñas, y entre sus marcas se esfumaba mi confianza.
Me había vuelto incapaz de dar un paso sin recordarte frente a mí, con tu mirada fija en las baldosas azuladas del pavimento.
No te culpo, cumpliste tu misión. Tu objetivo quedó cubierto.
Por mi parte tan sólo quiero pensar, que cuando vuelvas a ese lugar, preparado para vulnerar algún otro corazón al que todavía no se le haya desintegrado su inocencia, serás capaz de detenerte.
Espero que puedas frenar un segundo antes de llevarlo a cabo, para poder sentir tu alma gritándote que ya está bien. Que ha sido suficiente.
Nadie más allá de ti mismo merece tu agresión. Ni tan siquiera tú.
Deseo que logres mirar a la siguiente víctima a los ojos, y entonces sí, bajar tu cabeza y dejarla ir sin el dolor de tu marca. Sin la cobardía que se esconde tras el zarpazo de tus pezuñas afiladas.

Antes de tu trabajo limpio, calculado e insensato, concédete un minuto de humildad. Un minuto crítico, que permitirá que siga transitando la bondad y la alegría de las personas que caminan ante tus ojos.
Las mismas a las que quizá entonces te atrevas a observar. Las mismas que te concederán la cordialidad que tal vez te atrevas a recibir.
