Maestros

Maestros

Maestros que se cruzan al caminar.

Aún estoy subiendo las escaleras, y ya puedo escuchar las pezuñas de Luna, brincando por el piso, ante la emoción de mi llegada, a pesar de que siempre le hablo de mis maestros.

Normalmente, no hay quién se resista a ese entusiasmo. Esa alegría no te da más opción, que sonreír y dejarte contagiar.

Hoy es distinto. Me he sentado a su lado, a hacerle monerías, como en todas mis vueltas a casa, pero enseguida ha bajado sus orejas, y se ha sentado en mi regazo, lamiéndome las mejillas. Ha sido su manera, de preguntarme si estoy bien.

¿Sabes qué Luna? Seguro que te acuerdas de ese profesor del que siempre te hablo. Ese del que aprendo todas esas cosas fascinantes, que me ayudan a crecer, a estar conectada, a sentirme en paz. Bien, pues hoy nos ha dicho que se va.

Maestros que te ayudan a crecer.

Dice que lo ha intentado. Ha querido demostrarse que era lo correcto, el lugar en el que quería estar. Ha deseado creer que quedarse era lo mejor, pero lo cierto, es que no se ha convencido.

Tal vez ahora no lo comprendáis, nos ha dicho, pero ya he estado aquí mucho tiempo y debo marcharme.

Y ha seguido:

En todo momento he buscado ofrecer lo mejor de mí. En algunas ocasiones lo he logrado, en otras, la verdad, es que no tanto, pero aún y así, también lo he procurado.

Esto ya no es para mí. Lo ha sido, pero ya no lo es.

No sé muy bien hacia dónde voy, pero estoy convencido de que irá bien. Así nos irá bien.

Me ha costado mucho tomar la decisión, pero debo ponerme al frente de mi vida. Espero que me comprendáis.

Me llevo todo el amor, lo aprendido, lo vivido. Intentaré recordarlo todo, aunque será difícil, con tantos momentos compartidos.

Me habéis alegrado mil millones de mañanas, y otras cuantas tardes.

Habéis sido los mejores alumnos y los mejores maestros.

Os agradezco la paciencia y toda vuestra entrega.”

Nos ha dicho todo eso, y se ha ido.

Soltar cuando alguien se va.

Cuesta soltar Luna, cuesta aceptar cuando alguien se va, pero supongo que es lo natural.

Espero que haya entendido lo agradecida que estoy, y lo mucho que le voy a recordar. Creo que él también nos recordará a nosotros. Ha estado muy bien haberle encontrado.

¿Te apetece salir a dar un paseo?

Se ha puesto a “salturrear” de nuevo, moviendo su cola a toda prisa, y clavándome las pezuñas en las piernas.

Creo que sí, que le apetece pasear, y a mí también.

Salir a pasear con Luna.

Estoy triste, pero también estoy feliz, ha sido de esos maestros, que te ofrece la vida al caminar.

2 thoughts on “Maestros

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *