La culpa
Está cansada. Lleva semanas durmiendo mal y no se siente con fuerzas para apilar una caja más. Todavía le quedan cosas, pero ya le pesan demasiado a la espalda. Casi tanto como la culpa. Se ha sentado en el suelo a mirarlas y a decirse por última vez, que irse es la decisión correcta. Aquí no se siente escuchada, ni valorada, ni atendida. Ha dejado a la culpa hablando sola, y se va en busca de otro lugar. Hace tiempo…