El tren del desánimo
Habíamos quedado para merendar, pero me ha parecido que venía a bordo del tren del desánimo, y la merienda no era lo que más le importaba. La verdad es que a mí tampoco, así que he optado por subir con ella para acompañarla en el trayecto. La locomotora del derrotismo venía cargada de combustible. Nos ha llevado a pasar por la incómoda impresión, de que todo el tiempo andábamos y desandábamos el mismo camino, dejándonos una sensación de mareo constante….