Una tarde cualquiera
Aurora no es mayor, pero se siente más de lo que en realidad es. Cada mañana sube la persiana de su floristería, esperando la llegada de los clientes. Le encanta ese lugar. Lo decoró ella misma, y cada día se esmera en arreglar el aparador de la manera más bonita posible. Ordena las plantas por tipos, por tamaños, por el color de sus flores… Prepara los ramos que decorarán la entrada, y despliega el toldo verde, con las letras de…